domingo, 11 de marzo de 2018

Mundo


Mundo

Su trabajo era cosmopolíta le permitía conocer partes del mundo, sus colores, sus sabores.
Nunca había visto una papaya hasta que la vio, ahí frente a él
Su color, forma y gusto peculiar lo cautivó
Lo mismo le sucedió con una granada que al abrirla lo deslumbró

Un día conoció el mango y se enamoró.
Otro día probo una palta y se sorprendió con su color..
Sin querer se chocó con un coco y lo probó.
Un día creyó comer una banana y su textura lo confundió, conoció el plátano.

Otra mañana creyó conocer la hoja de la yerba mate, pero no, era de coca.
Lo mismo le sucedió al confundir las limas con limones verdes.
Y así fue su vida por el mundo como changarin en el mismísimo mercado central de Buenos Aires.





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